El aeropuerto de Bruselas anunció su compromiso de ser un aeropuerto con huella de carbono neutral como mucho para el año 2018, reduciendo sus emisiones al mínimo y compensando las que queden de manera residual para asegurar que la neutralidad de carbono alcance a todas las operaciones administradas por el aeropuerto.

“La política ambiental de Brussels Airport Company forma parte del ADN del desarrollo del aeropuerto, ya que en todos los proyectos se considera cuál es el impacto que tendrá en el medio ambiente y en sus vecinos, razón por la cual ésta debe estar vinculada con objetivos concretos y verificables”, dijo la organización en un comunicado.

Las áreas de enfoque de esta política son:

  • Emisiones.
  • Ruidos.
  • Suelo.
  • Desechos.
  • Agua.
  • Energía.
  • Movilidad.
  • Diversidad.

El aeropuerto ya cuenta con paneles solares en sus instalaciones y se encuentra invirtiendo en la compra de vehículos que utilizan combustibles menos convencionales como gas natural comprimido.

Algunos de los resultados ya obtenidos en los últimos años son:

  • 27% menos de emisiones de carbono en 2016 en comparación con 2010.
  • El 94,8% del suelo está limpio, apenas el 4% de su proporción históricamente contaminada.
  • El 26% de los residuos no peligrosos fueron reciclados en 2016.
  • Se redujo un 15% el consumo de agua entre 2010 y 2016.
  • Paralelamente, el consumo de energía se redujo 11%.
  • El 3% de la energía proviene de paneles solares instalados en el aeropuerto, el equivalente al consumo de 808 hogares.
  • Existen 515 hectáreas de áreas verdes en el aeropuerto, de las cuales 9 están clasificadas como bosques.
  • Se detectaron 38 especies de abejas y 49 especies de hongos.

 

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